Por fin llegó el verano, y con él muchas ganas de hacer cosas nuevas y planes interesantes de esos que se disfrutan muchísimo y no olvidas nunca. Y sí, también chapuzones en la piscina, paseos por la orilla del mar y terracitas, planes de amigos, de pareja y familia. ¡Hay tiempo para todo!
Hoy te traigo uno de los planes más especiales que he visto últimamente, y créeme que veo muchos. Se ubica en la maravillosa Cantabria, concretamente en el incomparable Valle de Campoo, así que es una oportunidad estupenda para hacer una escapada de unos días y conocer esa preciosa zona, además de su capital Santander (a 45 minutos) y otras localidades cercanas como Reinosa (a 5 minutos), Aguilar de Campoo (a 15 minutos) y Torrelavega (a 25 minutos).
El plan en cuestión es el Festival Torre de Villaescusa, del que ahora mismo te hablaré en profundidad. Ya te adelanto que es un evento organizado con muchísima ilusión, profesionalidad y cariño, como bien te darás cuenta al acceder a su página web, y que te permitirá disfrutar de cuatro conciertos únicos cada sábado de julio en ese fascinante entorno natural.
El Festival Torre de Villaescusa
Desde el propósito de acercar la música clásica, renacentista y la fusión contemporánea a un público dispuesto a experimentar la cercanía con sus artistas nace el Festival Torre de Villaescusa. Una de las singularidades de este festival será su escenario. Los antiguos pajares de la Torre de Villaescusa, en el Valle de Campoo, han sido transformados en una sala de conciertos de inspiración medieval donde la piedra y la madera se combinan para envolver a público e intérpretes en una acústica perfecta, ofreciendo una experiencia única.
4 sábados, 4 conciertos
Serán cuatro los conciertos de mediano formato que se celebrarán durante los sábados del mes de julio, abarcando diferentes géneros: música clásica, renacentista y fusión contemporánea. El festival dará comienzo el sábado 5 de julio con el recital de la violinista María del Mar Jurado y el pianista Anselmo Bustamante, con el patrocinio de la Real Sociedad Menéndez Pelayo. Themis Quartet, cuarteto de cuerda, actuarán el sábado 12 de julio. El tercer sábado de julio, día 19 será el turno de La Capilla Antiqua de Reinosa acompañada de un cuarteto de cuerda. Y para cerrar el festival, el sábado 26 de julio, contarán con Casapalma, que reinterpretan la música folclórica de Cantabria acercándola a las nuevas generaciones.
Sábado 5 de julio
La primera edición del festival, que nace con vocación de continuidad, comenzará el sábado 5 de julio (19:00 horas) con el recital de María del Mar Jurado (Jaén, 2003), violinista extraordinaria con una carrera meteórica a pesar de su juventud. Ganadora de numerosos premios en concursos nacionales e internacionales, destaca su vinculación con Cantabria al recibir el Premio Jesús de Monasterio en el XXI Concurso Internacional de Música de Cámara de Arnuero. Actualmente continúa su formación en la Fundación Barenboim-Said de Sevilla.
En este concierto, que cuenta con el patrocinio de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, estará acompañada por el pianista Anselmo Bustamante. Pianista y violinista abordarán un nutrido repertorio integrado por obras de compositores como Kreisler, Sarasate, Paganini, Elgar, Saint-Saens o Jesús de Monasterio. Las entradas ya están disponibles.
Sábado 12 de julio
Themis Quartet es un cuarteto de cuerda integrado por Paloma Cuevas y Cristina Cubas (violín), Belén Puerto (viola) y Celia Cruz (Violonchelo), cuatro músicas unidas con el objetivo de dar voz a compositoras que la historia silenció. Actuará el sábado 12 de julio (19:00 horas).
Su concierto será además comentado por Paula Sumillera, directora de la Orquesta Sinfónica del Cantábrico, ofreciendo a los asistentes la posibilidad de descubrir las curiosidades del repertorio, que incluirá obras de Hildegard von Bingen, Fanny Mendelssohn, Florence Beatrice Price y Claudia Montero. Si te llama la atención, puedes comprar ya tus entradas.
Sábado 19 de julio
El tercer sábado de julio, día 19 (19:00 horas), será el turno de la Capilla Antiqua de Reinosa, un coro formado por más de veinte voces mixtas de las comarcas campurrianas, acompañado por un cuarteto de cuerda y dedicado a difundir la música antigua como parte del patrimonio artístico. Este concierto invitará al público a sumergirse en un paisaje sonoro donde la belleza de la naturaleza se entrelaza con la sensibilidad del Renacimiento.
A través de un recorrido que abarca distintos rincones de Europa – desde los prados andaluces hasta las fuentes italianas o los jardines ingleses – será posible escuchar cómo los compositores del siglo XVI encontraron en el mundo natural una fuente inagotable de inspiración. Los viejos muros de la Torre de Villaescusa volverán a escuchar madrigales, motetes y chansons de autores como Monteverdi, Palestrina o Josquin Desprez entre otros. Al igual que el resto de los conciertos, el aforo es limitado así que aprovecha para adquirir tus entradas cuanto antes.
Sábado 26 de julio
Y como colofón, abierto a nuevas e interesantes manifestaciones artísticas, el festival se cerrará el sábado
26 de julio (19:00 horas) con el concierto de Casapalma. Recuperando la canción montañesa y reivindicando
el folclore cántabro, Irene Atienza y Yoel Molina se han convertido en una suerte de prestidigitadores que se
mueven entre el pasado y el futuro con una soltura increíble. Esta fiesta montañesa, para la que ya están disponibles las entradas, será el broche final de un festival que pretende contribuir, a través de la cultura, al desarrollo económico y social del Valle de Campoo.
La Torre de Villaescusa
Construida por la familia Bravo de Cosío en el siglo XVII, la Torre de Villaescusa fue erigida sobre los restos de una antigua torre defensiva levantada entre el XIII y XIV. Con el paso de los siglos, y especialmente con los cambios políticos y sociales que precipitaron el final de la Edad Media, muchas de estas edificaciones fueron abandonadas o transformadas, lo que ha dificultado la conservación de los vestigios originales. Villaescusa fue una excepción, conservada y mantenida hasta la actualidad, como un ejemplo privilegiado de arquitectura de la época.
La construcción de la torre, así como el resto de dependencias que completan este conjunto arquitectónico, refleja la posición de la familia en aquel tiempo, fruto de un estratégico uso de las tierras, así como de distintas alianzas con otras casas de la comarca. Además, la torre era utilizada para controlar el territorio circundante y protegerse de posibles conflictos. El conjunto, que tras catorce generaciones sigue en manos de la misma familia, ha experimentado diversas reformas y restauraciones a lo largo de los siglos pero sigue siendo un importante testimonio de la arquitectura medieval y barroca en la región.
José Imhof y el Festival
Tras la creación de su propia Escuela de Piano en Villaescusa del Bardal, donde desde hace cinco años se dan cita alumnos tanto de la región como de distintos puntos del país, el pianista cántabro José Imhof decidió dar un paso más en la difusión de la música clásica y la puesta en valor del patrimonio arquitectónico de Campoo.
Así, su casa familiar acoge este verano la primera edición del Festival Torre de Villaescusa, que se convierte en realidad tras de muchos años madurando la idea y las posibilidades. “Artistas, amigos, familia y patrocinadores han remado a favor de la creación de esta iniciativa, que nace con la fuerte determinación de convertirse en un punto de encuentro musical en la comarca”, destaca Imhof, implicado personalmente tanto en la elección de los intérpretes como en la reforma del espacio y su adecuación para el festival.
El vínculo entre el pianista y esta casa es profundo, forjado a lo largo de los años por su historia familiar. Con la creación del festival, señala, “por primera vez se abren las puertas de la torre al público invitándolos a descubrir la magia y la serenidad de este enclave único, rodeado de naturaleza y música”.
Si ya estás pensando en cómo organizar tu escapada y disfrutar del Festival Torre de Villaescusa, aquí encontrarás toda la información útil que necesitas como alojamiento, restaurantes y visitas que merecen mucho la pena en el Valle de Campoo, como la Colegiata de Cervatos, Julióbriga o el Nacimiento del Ebro.








